 |
| Mitra matando al toro |
Hace poco alguien me contaba que el
cristianismo debe su proliferación desde la época del Imperio Romano a la madre del emperador
Constantino. Me puse a investigar un poco a ver qué tan cierto podía ser eso, y parece ser que, si bien la afirmación puede ser un poco exagerada, quizás no esté tan lejos de ser cierta.
En aquellos tiempos, el cristianismo competía con otros cultos, denominados
paganos. Uno de los más importantes, era el
mitraísmo. El culto a
Mitra, el dios persa de la luz solar, era una
religión mistérica, que son aquellas cuya práctica y ritos de iniciación se mantienen en secreto, sin ser revelados a terceros. Generalmente son practicadas sólo por varones y suelen tener un carácter
esotérico.
Excavaciones iniciadas en 1857 bajo la iglesia de
San Clemente, en
Roma, mostraron que estaba construida sobre una iglesia
paleocristiana del siglo IV, y ésta, a su vez, sobre un templo dedicado a Mitra. Por los hallazgos
arqueológicos, se sabe que era una
religión de origen
persa, cuyo origen puede remontarse hasta el Milenio II a.C. Fue introducida en el mundo romano al ser traída por las
legiones, primero desde la India y después desde Siria, hacia el año 62 a.C., aproximadamente. Sobrevivió hasta que, junto con todas las religiones paganas, fue declarada ilegal por Teodosio en el 391.
En 1903, el erudito belga
Franz Cumont publicó el libro “Los misterios de Mitra”, que llevó a la
Escuela de la historia de las religiones a concluir que el mitraísmo había influenciado algunas prácticas del incipiente cristianismo. Con el tiempo, esto provocó que en ambientes más populares que académicos se forme una leyenda urbana muy elaborada sobre un presunto nacimiento virginal de Mitra, así como de su supuesta muerte y resurrección, intentando establecer un paralelismo entre Mitra y
Jesús de Nazaret. Esta hipótesis no tiene fundamento histórico, y no se corresponde con los datos que se tienen sobre el Mitraísmo.
Un dato que sí es correcto es que todos los dioses asociados con el Sol, como Mitra, comparten la misma fecha de “cumpleaños”, correspondiente al
solsticio de diciembre, erróneamente tomada en aquel entonces como el día 25, ya que en realidad es el 21. En esta fecha se encendían fuegos para celebrar el regreso del Sol (
Sol Invictus), porque desde ese momento los días empezaban a alargarse, hecho que se asociaba a un triunfo del Sol sobre las tinieblas. La diferencia es que en el caso de Jesús, esta fecha de cumpleaños se le asignó por motivos políticos: en el siglo IV, 300 años después del comienzo de la Cristiandad, la
Iglesia Católica decidió eliminar esta festividad pagana situando en esa fecha la
Natividad de Jesucristo, dándole el mismo carácter simbólico (el renacer de la esperanza y la luz en el mundo).
El sacerdote, teólogo católico, filósofo e historiador francés,
Alfred Loisy, publicó en 1919 sus estudios sobre el origen del cristianismo en un libro llamado “Los misterios paganos y el misterio cristiano”. En él, Loisy realizó una discusión profunda y minuciosa de los testimonios sobre las religiones de los misterios paganos y su influencia en los orígenes históricos del cristianismo. Según Loisy, el cristianismo, en sus primeras épocas, fue una
economía de salvación análoga a los cultos paganos, frente a los cuales rivalizó durante mucho tiempo. Los primeros pensadores cristianos fueron judíos helenizantes que vivían en un mundo pagano, por eso sus primeras teorías tienen una base teórica judía mezclada con algunos rituales propios del paganismo, de forma que el cristianismo resultante es una adaptación de los elementos esenciales de los cultos mistéricos paganos al monoteísmo judío de esos siglos.
El culto a Mitra resultó especialmente atractivo para las tropas romanas, que admiraban sus ceremonias machistas. El triunfo sobre la muerte, así como el autocontrol y resistencia sobre los placeres sensuales, eran especialmente apreciados entre los rangos militares romanos. Se puede especular que este aspecto del mitraísmo dio origen al celibato cristiano.
Algunas de las principales similitudes entre el mitraísmo y el cristianismo:
• El mitraísmo tenía rasgos de profundo simbolismo moral.
• Era un culto totalmente cerrado, una cofradía, como el cristianismo de los primeros siglos, con sus agrupamientos exclusivos y su culto secreto.
• El secreto del mitraísmo no era la fe sino los ritos de sacrificio y mitos de sacrificio, al igual que en cristianismo, con Cristo entregado a la muerte para borrar los pecados de los hombres.
• No se admitían mujeres, que, si bien podían rezar, no podían participar en las funciones del culto.
• Los reyes honraban a Mitra, lo tomaban como testimonio de sus juramentos (tal como se hace hasta hoy con los juramentos “en nombre de Dios”, o sobre la Biblia o los Evangelios) y lo invocaban en los combates (esto en realidad es común a todas las religiones, ya que en todas las guerras uno o ambos bandos piden a su dios que los ayude a ganar).
• La
Trinidad cristiana (a diferencia del dios único del judaísmo) -Padre, Hijo y Espíritu Santo- se asemeja a la trinidad del mitraísmo: el Padre (Zeus-Ormazd), Mitra y el toro.
•El dios
Zeus griego, que es el
Ormazd persa, era el dios Padre supremo, pero Mitra era el verdadero objeto de la religión. El grado supremo del dios era el de Padre, cuya dignidad correspondía a la de Mitra en el Cielo, de forma similar a Jesús y su Padre, Dios.
• Al igual que sucede en las descripciones habituales de Jesús, el joven dios Mitra era hermoso, valiente, puro y enseñaba una moral austera que él mismo practicaba.
• Al igual que el salvador cristiano, Mitra era un dios salvador y sufriente.
• El mito del
sacrificio del toro (sacrificio simbólico durante el rito) a manos de Mitra tenía como finalidad la redención e inmortalidad de los adeptos. Sobre el sacrificio del toro (representando a Mitra) reposaba el equilibrio del mundo y la salvación de los hombres.
• El banquete ritual de los fieles de Mitra tenía similitudes con la
eucaristía cristiana:
- Es probable que a veces se sacrificaran toros reales, pero no se comía su carne.
- La bebida sagrada (según algunos era agua y según otros era vino), que representaba la sangre del toro, era la sustancia del toro místico y divino que era Mitra. Se consumía (simbolizada en la bebida sagrada) junto con la ofrenda del pan durante la cena o eucaristía mítrica.
- La sustancia del toro divino estaba en el pan de la cena de los iniciados, tal como estará la sustancia de Cristo en el alimento de los bienaventurados.
- Luego de la celebración de la oblación del pan aparecía una imagen de la resurrección de Mitra.
- La intención del rito era la misma: el Soldado se consagraba a Mitra, como el cristiano a Cristo.
• El culto de Mitra conocía la semana con consagración de los siete días a las siete divinidades planetarias, pero, a diferencia del judaísmo (y al igual que el cristianismo), santificaba el día del Sol, el domingo, y no el sábado.
• El sacerdote era un iniciado del grado superior, un Padre, que llevaba un gorro frigio, una vara y un anillo, muy similares a la mitra, el báculo y el anillo de los
obispos cristianos (sí, el “
sombrero” de los obispos también se llama mitra).
• Mitra también bautizaba a sus creyentes y prometía la expiación de los pecados por el efecto del baño. Sólo en este culto se unía al bautismo la imposición de un signo en la frente, como en la Iglesia cristiana.
Hacia el año 274, el mitraísmo se había fusionado por sincretismo con otros cultos solares orientales, originando una religión nueva, el
Sol Invictus. El emperador Aureliano decidió entonces establecer este nuevo culto como religión oficial en el Imperio, en honor al cual erigió un gran templo y creó un cuerpo estatal de sacerdotes para rendirle culto, cuyo máximo dirigente llevaba el título de pontifex solis invicti. Desde ese momento, a pesar de seguir existiendo como culto no oficial y ser profesado incluso por muchos de los senadores romanos, el mitraísmo original se encontraba ya en decadencia. Una de las causas era la pérdida de territorios fronterizos, donde el mitraísmo estaba más arraigado, a manos de invasiones bárbaras. La otra gran causa, quizás la principal, fue el apoyo de
Constantino al cristianismo, influenciado probablemente por su madre,
Helena, que provenía de una familia cristiana.
Constantino dio un gran poder a los cristianos, una buena posición social y económica a su organización, concedió privilegios e hizo importantes donaciones a la Iglesia, apoyando la construcción de templos y dando preferencia a los cristianos como colaboradores personales.
Con el
Edicto de Milán, Constantino legalizó la religión cristiana en 313 y, a partir de ése año, se llevan a cabo una serie de acciones para favorecerla:
· En el 314, en el
Concilio de Ancyra, se denuncia el culto a la diosa
Artemisa.
· Entre el año 315 y el siglo VI muchos templos paganos fueron destruidos por los cristianos y sus sacerdotes fueron asesinados, al igual que miles de creyentes. También se prohibió la construcción de nuevas estatuas de los dioses paganos y que se rinda culto a las existentes.
· En 325 Constantino ordena el primer
Concilio de Nicea con el propósito de construir la unidad de la Iglesia cristiana. Después de dos meses de debate religioso, Constantino inclinó finalmente la balanza a favor de los que proclamaban a Jesús como único Dios.
· Constantino ordenó la destrucción de todas las imágenes de los dioses y la confiscación de los bienes de los templos. Muchos de esos tesoros y estatuas fueron usados para decorar su Nova Roma (
Constantinopla), su nueva capital del Imperio romano.
· En el 391, el mitraísmo quedó formalmente prohibido.
Es así que durante el siglo IV el cristianismo desplazó a todos los demás cultos hasta convertirse en la única religión oficial del Imperio con
Teodosio. Tanto
Juliano como
Eugenio hicieron algunos intentos de revitalizar el culto de Mitra, pero sin demasiado éxito.
¿Cómo habría sido la historia, si Constantino hubiera decidido apoyar al mitraísmo en lugar del cristianismo?