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jueves, 4 de abril de 2013

La religión del amor


El Jeque salafita Yasir al-Ajlawni, un clérigo musulmán oriundo de Jordania, envió un mensaje vía YouTube declarando que está bien que los rebeldes sirios que luchan para expulsar al Presidente Bashar Assad violen a las mujeres capturadas, siempre y cuando éstas no sean sunitas. “Es una legítima fatua” para los musulmanes que se encuentran peleando contra el señor Assad y tratando de instaurar un Gobierno de la Sharia, “capturar y tener sexo con” las mujeres alauitas y otras no sunitas o no musulmanas. Como se puede deducir, Assad pertenece a la secta alauita y al-Ajlawni a la sunita.

En el video, el clérigo llamó a las mujeres no musulmanas por su expresión árabe, “melk al-yamin”, que se encuentra en el Corán y se refiere a las esclavas sexuales no musulmanas.

Claro que esta no es la primera vez que un religioso musulmán llama a violar mujeres. Hace pocos meses, Muhammad al-Arifi lanzó una fatua otorgándoles a los yihadistas el derecho a tener lo que él llamó “un matrimonio de relaciones sexuales” con las mujeres sirias capturadas y a que ese acto lleve el tiempo suficiente “para darle a cada soldado su turno”. Estas declaraciones fueron luego desmentidas en su cuenta de Facebook, pero dado que provienen del mismo religioso que dedicó varios minutos en una entrevista televisiva a explicar la forma "correcta" en que los hombres deben golpear a las mujeres, a uno le queda la duda.


Sí, el islam es la religión del amor.

martes, 5 de marzo de 2013

Ser cristiano en un país musulmán

Monjes coptos
Si no es fácil pertenecer a una minoría religiosa, menos lo es en un país musulmán. Esa es la situación de los cristianos ortodoxos egipcios, los coptos.

Se supone que el cristianismo entró en Egipto alrededor del año 42 con San Marcos el Evangelista (aunque hay coptos que sostienen que su cultura es pre-cristiana, derivada del faraonismo, lo que les permite proclamarse herederos de la cultura egipcia). Los coptos tienen su propia Iglesia (en realidad cuatro: la Copta u Ortodoxa, la Ortodoxa de Alejandría o Griega, la Católica Copta y la evangélica copta, cada una con un patriarca casi equivalente al Papa católico. Con el tiempo, sus principales aportes al cristianismo mundial fueron las escuelas de catequesis y el monacato, y los primeros tres concilios ecuménicos de la cristiandad fueron presididos por egipcios.

Cuando Egipto fue conquistado por los musulmanes, los coptos dejaron de ser mayoría y sufrieron frecuentes y brutales persecuciones. Recién a principios del siglo 19 y gracias a Mohammed Alí, valí de Egipto del 1805 al 1848, y a Cirilo IV de Alejandría, patriarca copto entre 1854 y 1861, las cosas parecieron mejorar para ellos. Si bien constituían entre el 10 y 20 % de la población, se estima que para la mitad del siglo 20 llegaron a acumular el 50 % de la riqueza del país.

Esta época dorada se les terminaría en el '52 con el golpe de Estado que puso al mando de Egipto a Gamal Abdel Nasser Hussein, un panarabista acérrimo. Por un lado, Nasser llevó adelante una política de nacionalización masiva, lo que afectó severamente la economía de los coptos; por el otro, su profundo nacionalismo lo hizo obstruir o tanto como pudiera las actividades culturales y religiosas de las etnias no árabes, demorando las construcciones de sus templos (hasta hace muy poco se necesitaba una autorización presidencial para poder realizar reparaciones o mejoras en las iglesias; hoy sólo debe aprobarlas cada gobernador), cerrando sus cortes religiosas y confiscando tierras y otros bienes de la Iglesia. Esto hizo que muchos coptos, sin plena libertad para profesar su credo y sintiendo perderse su identidad egipcia pre árabe, terminaran emigrando.

En la actualidad, los extremistas musulmanes siguen persiguiendo y atacando a los coptos -y a todos los cultos no islámicos- y los ejemplos de violencia causada por el odio religioso abundan. Las peores consecuencias, claro, suelen ser para aquellos musulmanes que osen convertirse a otros credos. La mayoría de las conversiones no son reconocidas por el gobierno y quienes lo intenten pueden ser juzgados por "alterar el orden público". Además, muchos casamientos interreligiosos no son permitidos. Esto es porque, como pasa en todos los cultos, lo más importante es que los niños no sean educados fuera de la religión. Así que se hace todo lo posible para que los matrimonios sean musulmanes con la intención de que los hijos también lo sean. También es común que las mujeres coptas sean secuestradas y obligadas a convertirse al islam y a casarse con hombres musulmanes. Cuesta imaginar peor destino.

viernes, 22 de febrero de 2013

¿Cortar o no cortar? 4ª parte: Motivos no religiosos.

En la última parte de este pequeño aporte sobre el dilema de la circuncisión nos dedicaremos a analizar las razones no religiosas.

Tradición

Hace poco alguien me dijo muy alegremente, como si fuera lo más natural del mundo, que la circuncisión se hace por tradición. No deja de asombrarme escuchar estos argumentos de parte de gente educada: de algún modo, la adoración o el temor a un dios todopoderoso me parece mucho mejor motivo que la costumbre, la inercia, la ausencia de cualquier tipo de cuestionamiento.

Muchas tradiciones pueden ser hermosas y a algunas quizás vale la pena conservarlas: festejar los cumpleaños con tortas y regalos, prender una vela para recordar a alguien que ya no está, reunirse en familia a comer cosas ricas en alguna fecha especial, regalar una flor, etc. Cosas que a algunos nos hacen sentir bien y que no tienen mayores consecuencias. Pero cortar un pedazo de piel de nuestros cuerpos -o peor, el de nuestros hijos- no me parece una de ellas. Sería como defender a los que, por tradición, cultura o religión, aún deforman los pies, los cuellos o los cráneos de los niños. Así que no, la tradición tampoco me parece un motivo válido.

Identidad étnica y cultural

Para los pueblos semitas el sentido de pertenencia étnica y de identidad cultural siempre ha sido de enorme importancia. Seguramente milenios de conflictos, guerras, persecuciones, discriminación y más de un intento de aniquilación total pueden haber contribuido a exacerbarlo. Obviamente, es un tema complicado, pero más allá de eso, cabe preguntarse si es correcto marcar a los bebés para imponerles una identidad. Y es que en ese caso -el de la identidad- la circuncisión no es otra cosa que una marca grabada en el cuerpo, que tiene poca diferencia con las marcas hechas a los animales para indicar su propiedad.

¿Dónde queda entonces la libertad de cada individuo de decidir y definir quién quiere ser, si su identidad se le impone arbitrariamente y por la fuerza? Como dijimos otras veces, la nación, religión y cultura en las que nacemos sólo son obra de la geografía y el azar, así que, ¿qué pasa si decidimos, ya como adultos, que no queremos pertenecer a ellas, sino a otras? En lo que al prepucio respecte, ya será tarde.

Más allá de lo que digan libros escritos hace miles de años, tener o no el prepucio intacto no te hace más o menos amigo de un ser imaginario ni dice nada sobre tus cualidades como ser humano. La pertenencia étnica, así como la identidad cultural o los valores comunitarios, se pueden enseñar de miles de formas mucho más didácticas y agradables, sin que haga falta cortar nada. Por lo tanto, este tampoco es un buen motivo para circuncidar a nadie.

Salud

En materia de salud, la circuncisión es un procedimiento preventivo que elimina la posibilidad de infecciones causadas por gérmenes que prosperan debajo del prepucio, especialmente cuando bajo el mismo quedan restos de sudor, orina, semen, líquido preseminal o esmegma. También disminuye las posibilidades de contraer VIH y otras enfermedades de transmisión sexual, así como de sufrir infecciones de las vías urinarias o cáncer de pene y es un tratamiento recomendado en caso de afecciones como la fimosis, la balanitis y la balanopostitis, que a su vez pueden ser completamente evitadas al eliminar el prepucio.

En un informe del año pasado, la Academia Estadounidense de Pediatría cambia su posición anterior al respecto, que decía que los beneficios potenciales eran insuficientes, para ahora recomendar que "las familias que así lo deseen tengan acceso a este procedimiento." Según el mismo informe, las complicaciones, entre ellas el sangrado y/o infecciones, son inusuales. Al mismo tiempo, los autores afirman que "no hay una respuesta que se aplique a todos por igual" y recomiendan que sean los padres quienes tomen la decisión.

En la vereda de enfrente, muchos médicos se muestran contrarios a la universalidad del procedimiento y sostienen que sólo en los países donde la prevalencia del VIH es alta, como ocurre en buena parte del continente africano, el beneficio es indudablemente mayor que los riesgos. En países donde esto no es así, los beneficios son sólo potenciales, mientras que los riesgos se mantienen, por lo que la decisión, dicen, debe ser de cada persona o familia. En cualquier caso, conviene recordar que esta técnica no previene el contagio, sólo disminuye un poco las probabilidades.

Entre los argumentos más habituales en contra de la circuncisión infantil se suelen citar, además del balance riesgos/beneficios, el dolor que causa y que se hace sin el consentimiento del bebé. Ambos pueden ser ciertos (aunque se usa anestesia, supongo que debe haber algo de dolor), pero dudo que sean suficientes. Inyecciones, radiografías, fondos de ojo e incluso el mero hecho de comer (por no mencionar las visitas al dentista que vendrán más adelante) también provocan de un poco a mucha incomodidad y dolores en los bebés y -con la excepción de los miembros de los movimientos antivacunación- son cosas a las que los padres igualmente someten a los niños por juzgar, siempre con asesoramiento médico, que son necesarias. Y también lo hacen sin pedirles permiso.

En el caso particular de la circuncisión, los riesgos parecen ser realmente pocos y las ventajas, muchas, aunque mayormente potenciales. Es uno de esos casos, como la colocación de vacunas no obligatorias o la extracción de dientes de leche mal ubicados, en los que la decisión queda en los padres. Se puede hacer "por las dudas" sin que haya consecuencias negativas, o puede no hacerse y, en caso de ser necesario, realizarla más adelante. Ese tipo de decisiones, por los motivos correctos y con la información y asesoramiento médico adecuados, evaluando pros y contras de forma responsable, son las que cuentan con mi apoyo.


Bueno, por ahora cortamos este tema.
¡Hasta la próxima!

miércoles, 13 de febrero de 2013

¿Cortar o no cortar? 2ª Parte: Religiones, rituales y fiestas.

Seguimos con el dilema de la circuncisión.

Sobre los motivos, actuales y no tanto

¿Cortar o no cortar?
Ya en la actualidad, los posibles motivos para realizar la circuncisión, tanto a niños como a adultos, son varios: religión, tradición, identidad y salud. Hay quienes lo hacen por uno, varios o todos. Voy a intentar analizarlos en ese orden.

Religión

La religión siempre ha llevado a la gente a hacerles a los demás -y a veces a sí mismos- cosas realmente horrorosas (podemos citar innumerables guerras y casi todos los métodos medievales de tortura), de las cuales seguramente la circuncisión ritual infantil no es ni por asomo la peor. Claro que esto no es de ninguna manera un argumento suficiente para justificarla. Personalmente, me parece inaceptable la idea de cortarle cualquier cosa a un niño sólo porque uno cree en caprichosos dioses invisibles (ver el origen de la circuncisión en la entrada anterior sobre este tema). Por un lado, ¿cómo explicarán los padres esa mutilación si sus hijos deciden ser ateos? ¿Cómo se lo explicarán a sí mismos si ellos mismos deciden ser ateos? ¿Y si su religión demandara cortar el lóbulo de una oreja o la primer falange del dedo meñique? En cuanto a los musulmanes intentando parecerse a Mahoma, ¿y si éste hubiera nacido sin una mano? ¿Todos los varones deberían ser mancos?

En el judaísmo, la circuncisión no es estrictamente un requisito para que alguien sea considerado judío, pero casi todas las corrientes religiosas, desde las menos ortodoxas hasta las más fundamentalistas, coinciden en que es casi indispensable, tanto para los varones recién nacidos de madres judías, como para los goyim -no judíos- que quieran convertirse a esta religión (cabe aclarar que, tanto para bebés como para adultos, hay excepciones por motivos de salud). Según Génesis 17:10-14, de no realizarse podría haber serias consecuencias espirituales, como dejar de ser parte del "pueblo de Dios". Así que millones de familias circuncidan a sus hijos varones por creer que, de no hacerlo, éstos no serían considerados judíos, una creencia cuanto menos arcaica. Como diré varias veces, la religión, la cultura y la etnia no pueden ni deben ser impuestas a nadie, mucho menos con una mutilación.

Para que la religión judía la considere válida, debe hacerse de forma ritual y por un mohel, que es una persona religiosa especializada en esta práctica y que muchas veces además es rabino o incluso médico. Curiosamente, también pueden ser mujeres (mohelet), aunque no es tan habitual. El rito en sí tiene muy pequeñas diferencias según la corriente pero, en resumen, se dicen unos rezos, se hacen el corte y las curaciones y se dicen más rezos mientras el mohel comparte con los padres una copa de vino kosher, del cual es costumbre que se le den unas gotas al bebé, usualmente en el chupete. Se estipula que debe hacerse en el octavo día (esto tiene su origen en Levítico, donde dice que las criaturas vivas se encuentran muy débiles durante sus primeros siete días; "casi como si aún estuvieran en el útero materno", según Maimónides) aunque, como dijimos, se admite posponerla por motivos de salud del bebé.

Lo de los rezos, vaya y pase. No es para tanto. Y una o dos gotas de vino no le van a hacer nada ni siquiera a un bebé. El rito en sí tampoco implica una adherencia a ninguna Iglesia o institución judía, como sí sucede con el bautismo católico. Lo de los ocho días es obviamente un invento basado en las observaciones de personas que vivieron hace miles de años. Médicamente, la circuncisión se puede hacer en cualquier momento, dependiendo del peso y estado de salud general del bebé, aunque no se recomienda que sea antes de las 48 hs. Tampoco es recomendable -si se la va a hacer- esperar más de dos o tres meses, para que le resulte lo menos traumático posible.

Pero sin dudas, la parte más controversial de la circuncisión ritual judía (aparte de la circuncisión en sí misma, claro) es la succión. Sí, si no estaban al tanto, leyeron bien. Resulta que para prevenir infecciones, los médicos antiguos decidieron que había que succionar un poco de sangre de la herida ("hasta que fluya") y luego escupirla. Esto se denomina metzitzah b'peh y es mencionado en la Mishná, la primera redacción escrita de las tradiciones del judaísmo, que data del 220 d.C. Sin embargo, en la actualidad es casi un consenso entre los religiosos (excepto los más ortodoxos) que no hace falta realizar esta técnica con contacto directo entre la boca y el pene, ya que esto no forma parte del ritual original. Imagino que los muchos casos de contagio de herpes y otras enfermedades de la boca del mohel al torrente sanguíneo del infante les deben haber ayudado a llegar a esa conclusión. Es que además del inevitable pasaje de saliva de un adulto a un bebé prácticamente sin sistema inmune, la poca sangre que salga se puede limpiar de una forma un poco más acorde al siglo XXI: con gasas esterilizadas y alcohol. ¿O acaso vemos a los cirujanos en los quirófanos de los hospitales chupando las incisiones practicadas en sus pacientes? Imaginemos la situación. ¿Una herida cortante en el abdomen? Un enfermero que la limpie con su boca, por favor. ¿Un transplante de corazón? Cinco enfermeros chupando la herida. Si no se hace en una cirugía importante, ¿por qué debería hacerse en una mucho menor? La medicina ha avanzado bastante desde la Edad de Hierro, pero las religiones no.

Decíamos que ya no hace falta el contacto directo (aunque algunos fanáticos ultra ortodoxos lo siguen haciendo así) y esto es porque los religiosos son expertos en encontrarle la vuelta para seguir realizando lo que consideran sagrado. Así que, con el fin de no contradecir su religión y al mismo tiempo no poner en riesgo la vida de los niños, los mohelim recurren ahora a dispositivos de avanzada: se usa un tubo de vidrio o de plástico esterilizado, como el de una jeringa descartable, que se coloca con un extremo en la punta del pene recién circuncidado y por el otro se hace una succión muy corta. Como para cumplir con el de arriba, nomás, ya que difícilmente esto sirva para algo. Otra opción, al menos en Nueva York, será obtener el consentimiento escrito de los padres.

En el islam no existe un circuncidador experto o mohel, así que quiero suponer que generalmente se recurre a médicos. En teoría, ni siquiera hace falta que sea musulmán. Tampoco hay una edad fija a la que haya que realizarla y la tradición dice que debe hacerse durante la infancia, antes de los doce años, pero cada vez más padres lo hacen a los pocos días de nacido. 

Celebrando el Brit Milá
En ambas culturas -islam y judaísmo- hay una tendencia a hacer la circuncisión en hospitales o clínicas especializadas. En algunos casos se deja completamente de lado el ritual y en otros se busca un término medio, permitiendo los rezos pero dejando la circuncisión propiamente dicha en manos de doctores. A pesar de esto, todavía es muy habitual que se haga en la mezquita, la sinagoga, la casa de algún familiar o incluso en un salón de fiestas o un club. En el islam, puede incluso llegar a ser pública. En todos estos casos, no sólo las condiciones de esterilidad dejan mucho que desear, sino que además no hay a dónde recurrir en caso de alguna emergencia (como que al circuncidador le tiemble el pulso o que justo estornude en el momento menos indicado, ¡ouch!). Lógicamente, aunque el mohel sea médico, los instrumentos sean esterilizados, la zona sea desinfectada y se aplique anestesia local, estas precauciones obvias por sí solas difícilmente constituyan condiciones adecuadas para algo que al fin y al cabo es una intervención quirúrgica. Es más, ya sea que se le practique a niños de 12 años o a recién nacidos, es común que después de la operación (que, como dijimos, sólo dura unos minutos) haya un festejo con comida y música y brindis, y todos los parientes comiendo, charlando y respirando alrededor del bebé recién operado. Inevitablemente, muchos se acercarán también a saludarlo y besuquearlo. Y sólo tiene 8 días de vida.

Estos rituales y costumbres pueden parecer terribles, y quizás lo sean, pero antes de escandalizarse demasiado, imaginen (o busquen en internet) cómo se hace la circuncisión en las culturas aborígenes, tanto de África como de Asia y Australia. Esas condiciones son directamente infrahumanas.

Por eso, mi opinión sigue siendo que los motivos y formas religiosas de hacer las cosas, en especial una cirugía, tienen que ser dejados en el pasado. Sólo allí deben pertenecer los rituales místicos, los pases mágicos, los rezos y las tradiciones potencialmente dañinas. Y hablando de tradiciones, a ellas dedicaremos parte del próximo post sobre este tema.

jueves, 7 de febrero de 2013

¿Cortar o no cortar? El dilema de la circuncisión. 1ª parte: Sobre su antigüedad y origen.

Y bueno, alguna vez teníamos que agarrar el tema, así que, manos a la obra. Creo que va a ser un poco largo, pero si se estira mucho en algún lado lo cortamos ;)

Qué es

Para los que no estén al tanto, la circuncisión es la eliminación quirúrgica del prepucio del pene. Hay bastante controversia en cuanto a la utilidad de esta práctica, que se realiza en casi todo el mundo desde hace milenios. La verdad es que es una cirugía bastante sencilla, sólo lleva unos 15 a 30 minutos y, de no mediar ninguna complicación, los cuidados post operatorios consisten simplemente en cambiar unas gasas diariamente durante 5 a 8 días, aplicando un poco de talco cicatrizante y antimicrobiano, tipo Farm-X o Butimerin. Puede hacerse de diversas formas, a cualquier edad, por distintos motivos y su origen es bastante incierto.

Sobre su antigüedad y quienes la practican

Como decíamos, su verdadero origen no está del todo claro, pero los documentos más antiguos al respecto provienen -oh, sorpresa- del antiguo Egipto, de dibujos y bajorelieves encontrados en tumbas que datan del 2340 a.C. Como vemos, a pesar de que la creencia popular sea que la circuncisión es un invento judío, ésta parece ser bastante anterior (si bien no hay forma de datar con precisión los acontecimientos descriptos en el Génesis, de los que hablaremos más abajo, parece improbable que sean más antiguos que el 1500 a.C.).

Más adelante, cerca del 440 a.C., Heródoto escribiría en el segundo libro de sus Historias: "[...] y mientras que otros hombres, salvo aquellos que hayan aprendido de los egipcios, tienen sus miembros tal como la naturaleza los hizo, los egipcios practican la circuncisión [...]".

Por lo que pude encontrar en una búsqueda rápida, los historiadores parecen estar todos muy convencidos de cosas muy distintas en cuanto a las causas por las que los egipcios la realizaban en aquel entonces.
  • Unos especulan que podrían haber sido principalmente místicas, desde un sacrificio religioso, un rito de paso, un intento de asegurar virilidad y fertilidad o incluso alguna forma de magia simpática al asimilar la forma del pene a la del corazón (?), mientras que otros sugieren que se inventó por motivos higiénicos, para los casos en los que la gente no podía bañarse -o al menos limpiarse adecuadamente la zona en cuestión- todos los días. 
  • Unos dicen que lo que se buscaba era aumentar el placer sexual, a pesar de que filósofos como Filón y Maimónides mencionaban que una de sus ventajas era evitar el placer excesivo. 
  • También hay quienes creen que era una forma de marcar físicamente a los ciudadanos de clases altas, pero otros dicen que servía para humillar a esclavos y enemigos vencidos. 
Así que, como vemos, es difícil estar seguros de porqué lo hacían y todo depende al autor que leamos. Lo que sí se sabe es que la práctica se fue expandiendo hacia las naciones vecinas, principalmente semitas, y luego al resto del mundo (claro que también es muy posible que otros pueblos la hayan descubierto por cuenta propia). Sin embargo, lo que más contribuyó a la difusión de la circuncisión no fue su uso durante el reinado del faraón Teti, de la Sexta Dinastía de Egipto, sino los desvaríos de un viejo que escuchaba voces cuando caminaba por el desierto mesopotámico, y que sería el fundador de las tres religiones más importantes del mundo.

La historia de Abraham es relatada en varios capítulos del Génesis, el primero de los libros que componen la Torá y el Antiguo Testamento, aunque como no hay otro registro histórico donde se lo mencione, es casi imposible asegurar que realmente haya existido. En el Capítulo 17, se cuenta que este buen hombre charlaba un día con su amigo imaginario (aparentemente, Aby tenía por aquel entonces 99 años, así que supongo que se le puede perdonar que lo hiciera) y éste le propuso un pacto, por el cual le daría juventud, belleza, muchos hijos y tierra para él, su descendencia y todo su pueblo, que lo seguiría a donde fuera y serían felices comiendo perdices (sí, las perdices son kosher). La letra chica del contrato decía, entre otras cosas, que todos los que aceptaran este pacto -y por él formar parte del que a partir de entonces se conocería como el pueblo de Israel- deberían estar circuncidados. Así que ese es el origen mitológico de la circuncisión como ritual judío: un dios todopoderoso eligió a un pueblo como "suyo" (si es todopoderoso, qué necesidad había de hacer esa elección) y no se le ocurrió mejor forma de marcar a su gente que obligar a los varones a cortarse el prepucio.

Para el cristianismo y el islam, el origen de la circuncisión es el mismo, ya que las tres religiones tienen un origen común. Sin embargo, mientras que hoy en día el cristianismo se mantiene más bien neutral al respecto, sin considerarla un requisito ni tampoco prohibirla(*), los musulmanes sí siguieron a los judíos en la casi obligatoriedad de ese ritual. Para ellos, la circuncisión es una cuestión de limpieza e identidad cultural, a la vez que es una forma de acercarse a su profeta, Mahoma, de quien se dice que nació sin el prepucio. Esta práctica no se menciona en el Corán (aunque sí en las hadices) ni es -teóricamente- una obligación, pero sí se la considera una importante tradición y casi todos los varones musulmanes están circuncidados.

Algunas culturas aborígenes africanas y australianas también practican la circuncisión como parte de sus rituales.


(*) Sin embargo, en la Bula de Unión con los Coptos, de 1442, el Papa Eugenio IV declara que la Santa Iglesia Romana ordena a todos los cristianos "no practicar la circuncisión antes o después del bautismo, ya que pongan o no su fe en ella, no puede ser observada sin la pérdida de la salvación eterna." Las Bulas Papales aparentemente no se anulan (**), sino que en general simplemente pierden su vigencia con el paso del tiempo. Millones de cristianos son circuncidados, así como los cristianos coptos y los miembros de la Iglesia Ortodoxa Etíope, y creo que hoy ya nadie dice que por eso no vayan a ir al Cielo.

(**) Bueno sería que algún Papa saliera a aclarar que algunas de las barbaridades que escribieron sus antecesores ya no tienen valor de ley, como para evitar confusiones, ¿no?

jueves, 11 de octubre de 2012

Las religiones buenas no existen

En estos días me enteraba, lamentablemente sin asombro, del intento de asesinato de Malala Yousafzai, una niña pakistaní de solo 14 años. El motivo: el odio religioso. Resulta que desde su blog y su página de Facebook, Malala aboga por la paz en su país y critica al régimen Talibán, un movimiento islámico extremista que busca instituir la ley islámica, o Sharia, en todo el mundo musulmán. Los abusos de los derechos humanos por parte de este grupo incluyen terrorismo, masacres, tráfico de personas y un odio patológico hacia las mujeres. El trabajo de Malala exigiendo que la educación pakistaní incluya a las niñas y adolescentes le valió premios e incluso una escuela fue nombrada en su honor. 
Malala Yousafzai
Extracto de una de las entradas de su blog, que fue publicado por la BBC:
Lunes 5 de enero: No uses vestidos de colores

Me estaba vistiendo para ir a la escuela y me iba a poner el uniforme pero me acordé de que la directora nos había dicho que no usáramos el uniforme sino nuestra ropa habitual. Así que me puse mi vestido rosa favorito. (…) Más tarde, en la escuela, nos dijeron que no usáramos ropa de colores porque el Talibán no estaría de acuerdo.
Para los talibanes, todo esto fue suficiente para que decidieran mandar un asesino a dispararle en la cabeza cuando se encontraba en un transporte escolar, hiriendo además a otras niñas. El vocero del régimen se adjudicó el atentado, diciendo que Yousafzai es "un símbolo que representa a los infieles y la obscenidad." Los talibanes son

Ante este tipo de noticias, no puedo menos que reafirmar mi opinión de que las religiones no tienen nada de bueno. Sólo contribuyen a la ignorancia, los prejuicios, la discriminación y aportan bases para el odio, la división y la xenofobia. Una prueba de esto es que las atrocidades cometidas en su nombre son mayores cuando quienes las cometen más se ciñen a lo que éstas dicen, interpretando sus escritos "sagrados" más al pie de la letra (de ahí viene la expresión fundamentalismo religioso). Como los talibanes. Quienes opinan que sientan bases para la buena convivencia o la moral, les cuento: estamos en en Siglo XXI. No hace falta creer en mitos para portarse bien. Tampoco debería hacer falta la amenaza de un castigo divino para hacerlo.

Así como hay fundamentalistas, gente que desprecia a las mujeres, discrimina a los homosexuales, odia a los que no pertenecen a su credo, asesina a ateos y herejes -sin importar si se trata de niñas de 14 años- o pone bombas en clínicas de salud en las que se realizan abortos, hay otros -los llamados moderados- que, habiendo leído el mismo libro, no lo toman al pie de la letra, son tolerantes, aman la diversidad, respetan al prójimo y debaten sin violencia sobre estos y muchos otros temas. Son las personas las que deciden, en base a sus conceptos de ética, moralidad y justicia, qué partes de sus religiones tomar y qué partes no, qué preceptos seguir y cuáles no. ¿Qué hace la diferencia? La educación, los valores que nos enseñan en casa y en la escuela, donde aprendemos qué está bien y qué está mal, más allá de lo que diga la religión. Si fuera por las escrituras, deberíamos salir a asesinar a mucha gente, pero no lo hacemos porque sabemos que eso estaría mal. Esto no significa que defienda a los moderados, que generalmente no critican las atrocidades cometidas por los extremistas y a veces incluso las justifican.

Así que, si los libros sagrados pueden ser reinterpretados de mil formas, si cada creyente toma lo que le parece bien y descarta lo que le parece mal, si admitimos que determinadas partes son metáforas, mitos y leyendas, exageraciones, o directamente puros inventos y que hay partes que van directamente en contra de todo lo que consideramos ético, moral, civilizado, si además vemos que el hecho de que una persona profese una religión y no otra es meramente una cuestión de geografía y azar, entonces, ¿qué tienen de sagrado esos libros? ¿Porqué creer en ellos? ¿Porqué vivir -o matar- por ellos?

Actualización:

Si bien dejé de escribir en este blog, no pude evitar incluir la noticia de que Malala Yousafzai acaba de recibir el Premio Nobel de la Paz. ¡Una muy buena noticia!