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martes, 1 de enero de 2013

Qué son los Chemtrails

Todos hemos alzado la vista al cielo alguna vez para ver esas largas "nubes" lineales que algunas veces dejan a su paso los aviones. 

Qué son.

Se trata en realidad de estelas de condensación, que no son más que vapor de agua liberado por el escape de los motores de los aviones, aunque también se pueden formar a partir de los cambios en la presión del aire en las puntas de sus alas. Incluso a veces se pueden se pueden observar los dos fenómenos al mismo tiempo: una estela por cada turbina y otras dos correspondientes a las alas.
 
Este fenómeno físico dio origen a una famosa teoría conspiranoica: los chemtrails. 

Origen del nombre.

En inglés, estela de condensación es condensation trail o, abreviadamente, contrail. Como para los conspiracionistas no se trata de la condensación de vapor de agua, sino de productos químicos arrojados sobre la población como parte de algún plan maléfico, la llaman estela química, que sería chemical trail, o chemtrail.

Los conspiranoicos se agarran de múltiples supuestas evidencias para respaldar esta teoría.
 
Por qué unas duran más tiempo que otras.

Dos P-38 Lightning con sus estelas de vapor
Una de las causas de alarma para quienes creen en esta teoría es la duración de estas formaciones, ya que insisten en que cada vez permanecen en el cielo por más tiempo. La duración de estas nubes artificiales depende de la temperatura y humedad que haya en el aire a la altura a la que se forman. A menor temperatura (y/o mayor altitud) y mayor humedad, más fácilmente se formará la estela y también durará más tiempo antes de disiparse, por lo que se la verá como una línea muy larga por detrás del avión. Con temperaturas no tan bajas, escasa altitud o poca humedad, la estela quizás no llegue  a formarse y si lo hace desaparecerá más rápido, por lo que la línea detrás del avión será más corta. Así de simple. Nada raro por aquí.

Cuánto hace que existen.

El otro argumento habitual es que estas estelas son algo nuevo, que los aviones "de antes" no hacían eso. Esto es falso. Las estelas existen desde que existen los aviones con motor, ya que todos los motores -incluso los de los aviones más antiguos- producen como residuos dióxido de carbono y agua. Así que, si los aviones de hace varias décadas también producían agua, ¿porqué no producían estelas? Resulta que sí las producían, sólo que como volaban más bajo que los aviones actuales, éstas eran un poco menos frecuentes. Por otro lado, la cantidad de aviones en el mundo crece exponencialmente, lo cual explica por qué se ven cada vez más estelas.

(Por si cabía alguna duda, aquí hay un artículo al respecto publicado en la revista Popular Science, de marzo de 1943.)

jueves, 13 de diciembre de 2012

¿Cuántas veces se anunció el fin del mundo?

Cualquier intento de hacer una lista completa de las veces que alguien anunció el fin del mundo sería inevitablemente en vano, ya que desde que el hombre existe ha habido personas o grupos -algunos honestamente temerosos y otros tan sólo charlatanes aprovechándose de aquellos- que han salido a lanzar advertencias sobre el fin de los tiempos, catástrofes apocalípticas, dioses exterminando a la raza humana, planetas chocando unos con otros o extraterrestres destruyendo la Tierra. Así que voy a enumerar sólo algunos, tratando de separarlos en grupos por autores.

Siempre ha habido personas que buscaron en la numerología algún indicio que anuncie el fin del mundo:
  • El milenarismo, por ejemplo, incluye diversas corrientes que creen en una especie de ciclo místico de mil años: esperaban la resurrección de Cristo en el año 1000 y después en el 2000 (a los numerólogos les encantan los números redondos) y creen que, cuando llegue, su reinado durará (¡adivinaron!) mil años, después de los cuales vendrá el Apocalipsis, el Juicio Final, etcétera, etcétera. Hasta ahora, se han equivocado.
  • Para los seguidores de Jesús los números también son importantes. Son importantes los años que contienen el número 33, como el 1033, en el que se cumplieron mil años de su muerte. Algunos lo toman como un mal presagio y otros como uno bueno. Otro número que los atemoriza es el 666, ya sea al derecho o al revés (el 999), así que los años que lo contienen son esperados con ansiedad (y también son fuente de inspiración para más de una película mala). La Gran Plaga de 1666, lamentablemente, no ayudó a desterrar este mito.
  • En el año 2000 se combinaron la numerología milenarista y la marca de la Bestia: 2000/3 = 666.666. Si el fin del mundo no ocurría entonces, ¿cuándo?
 
Decenas de predicadores, pastores evangelistas, rabinos y hasta locutores de radio han profetizado el fin del mundo, ya sea a causa de algún desastre o por la llegada del Mesías, en un evento que fue denominado Rapto o Arrebatamiento:
William Miller
  • William Miller, fundador del Movimiento Adventista, del cual descienden la Iglesia Adventista del Séptimo Día y movimientos posteriores que se inspiraron en el énfasis de Miller en la profecía bíblica, como los Testigos de Jehová, predijo que Jesucristo "vendrá otra vez a esta tierra, limpiará, purificará, y tomará posesión de la misma, con todos los santos, en algún momento entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844." Como obviamente esto no sucedió, se anunciaron otras fechas, hasta que después de la última predicción fallida se produjo la llamada Gran Decepción.
  • Desde su fundación en 1870, los Testigos de Jehová no pararon de vaticinar la llegada el fin del mundo. Algunas de las fechas fatídicas -y fallidas- fueron 1874, 1878, 1881, 1910, 1914, 1918, 1925, 1975 y 1984. En 1914, como no pasó nada, argumentaron que en realidad en ese año comenzó el reinado de Satán y sus demonios sobre la Tierra.
  • El evangelista televisivo Pat Robertson predijo el retorno de Jesús a la Tierra en algún momento de la década de los '80. Posteriormente, el pastor F. M. Riley predijo que sería en 1994. Aún lo esperan.
  • En 1994 el pastor John Hinkle, de la Iglesia de Cristo en Los Ángeles, anunció que había tenido una visión en la cual Dios -ni más ni menos- le dijo “El jueves 9 de junio, extirparé el mal de este mundo.” No pasó nada.
  • Harold Egbert Camping
  • Harold Camping, famoso locutor de una radio cristiana, predijo por medio de sus análisis numerológicos de la Biblia que el retorno del Señor ocurriría en septiembre de 1994. Como no sucedió, dijo que se había equivocado en sus cálculos y repitió su anuncio un par de veces más (21 de mayo de 2011 y 21 de octubre de 2011).
  • Marilyn J. Agee en su libro “El fin de los tiempos” anunció que habría dos Raptos, uno el 31 de mayo de 1998 y el segundo el 13 de septiembre de 2007. También a ella le fallaron los cálculos, pero en su página web lo sigue intentando.
  • Phillip Berg, un rabino y miembro del Centro de Estudios Cabalísticos, predijo que el fin llegaría el 11 de septiembre de 1999, basando su predicción en datos encontrados en los "códigos" de la Biblia. Casualmente, esa fecha coincidió con la destrucción de las Torres Gemelas, pero del fin del mundo, nada.
 
Psíquicos, videntes y astrólogos no se quedan atrás con las profesías catastrofistas:
  • El propio Nostradamus, por citar a uno de los más famosos, basaba sus profesías del fin del mundo principalmente en la escatología bíblica y luego hacía extrapolaciones al futuro usando astrología. Básicamente, recurría a fábulas y pseudociencia para predecir el futuro.
  • El astrólogo alemán Johannes Stöffler predijo en 1499 un diluvio universal para el 20 de febrero de 1524. Entre los que le creyeron se encontraba el Conde alemán Von Iggleheim quien, cual moderno Noé, construyó una lujosa arca de tres plantas para sus amigos y familiares. Cuando ese día comenzó a llover, la gente apedreó al conde hasta matarlo para poder entrar al arca y salvarse. Por supuesto, fue sólo una lluvia pasajera.
  • Según el psíquico Charles Criswell King el fin del mundo llegaría el 18 de agosto de 1999. Aparentemente, muy psíquico no era.
 
Los desastres naturales, como terremotos, erupciones volcánicas o incluso ataques de plagas o proliferación de enfermedades, también han sido siempre motivo de ansiedad para quienes más que temer el Apocalipsis parecieran desearlo. Cada vez que ha habido sucesos de estas características, alguien salió a afirmar que llegaba el Apocalipsis y siempre hubo algún grupo de gente que le creyó.

Los eventos astronómicos también han servido para alimentar estas teorías del fin del mundo:
  • El paso de cometas como el Halley o el Hale- Bopp, por ejemplo, siempre han causado conmoción. Algunos creen que chocarán con la Tierra, otros que sus colas contienen materiales tóxicos o radiactivos que destruirán toda la vida del planeta (más de un estafador se dedicó a vender pastillas que supuestamente contrarrestaban estos efectos) y para otros son signos mágicos que presagian que ocurrirá algo malo.Los cometas son sólo pedazos de rocas y hielo que surcan el espacio en órbitas alrededor del Sol. A menos que choquen contra la Tierra, no pueden causar ningún daño.
  • Las llamaradas solares especialmente intensas, que ocurren de vez en cuando, son malinterpretadas y muchos creen que freirán la Tierra. A lo sumo, pueden interferir con las comunicaciones satelitales.
  • Los eclipses de luna también han sido interpretados como malos augurios, pero los eclipses de sol siempre fueron aún más ominosos. Ver de repente que la Luna cambiaba de color o que el Sol se oscurecía debe haber sido algo sumamente terrorífico para los pueblos antiguos, pero hace mucho que sabemos que sólo se trata del paso de la Tierra entre la Luna y el Sol o el paso de la Luna entre éste y la Tierra.
  • Otras alineaciones planetarias, o la alineación de alguno de los planetas con alguna estrella o constelación, han dado pie a los embaucadores para inventar todo tipo de teorías sobre campos magnéticos o gravitatorios alterados y nunca falta alguien que les crea. Incluso se especulaba con que el fin de todo llegaría el 21/12/2012 porque ese día la Tierra, el Sol y el centro de nuestra galaxia estarían perfectamente alineados, lo que provocaría algún tipo de fuerza destructora. Como nos explica el gran astrofísico y divulgador científico Neil deGrasse Tyson, esa alineación se da todos los 21 de diciembre de todos los años, y ninguna fuerza ha aparecido para destruir la Tierra.
  • Las alineaciones -o conjunciones- pueden parecernos poco habituales, pero eso es porque los humanos sólo vivimos unos pocos años. Para el universo, en realidad, son bastante frecuentes. En su libro “Hielo: el desastre final” -una mezcla de pirámides, civilizaciones antiguas súper avanzadas y cambios en el eje de rotación de la Tierra-, Richard Noone predecía que esta configuración traería todo tipo de desastres. El libro se vendió y nada sucedió; seguimos aquí.
  • Se ha llegado a inventar la existencia de planetas que supuestamente chocarían con la Tierra o que pasarían tan cerca de ella como para alterar su órbita. Dos ejemplos: (1) El Planeta X o Nibiru, cuya existencia fue propuesta por Nancy Lieder, una mujer que decía que gracias a unos extraterrestres que le implantaron un aparato en la cabeza para comunicarse con ella supo que este planeta pasaría cerca de la Tierra y destruiría la civilización. Si bien Lieder lo llamó Planeta X, Zecharia Sitchin, un ruso defensor de las teorías de los antiguos astronautas, lo relacionó con Nibiru, un planeta gigante que según su interpretación de antiguos textos religiosos babilonios pasaría cerca de la Tierra. La diferencia era que para Sitchin, Niburu no chocaría con nosotros, sino que al pasar cerca permitiría que sus habitantes vengan a la Tierra, donde serían vistos como dioses. (2) El planeta Hercólubus, que puede haber sido propuesto por el autor new age V. M. Rabolu o el médium y abogado brasileño Hercilio Maes. Para el primero, se trataría de la estrella de Barnard, que sería en realidad un planeta. Para Maes, quien decía contactarse por psicografía con el extraterrestre Ramatís, sería un planeta gigante. Planeta o estrella, ambos coincidían en que destruiría la vida en la Tierra. También es coincidencia que ambos estaban bien pirados. La estrella de Barnard es una estrella y no hay evidencia de que exista ningún planeta en curso de colisión con la Tierra. (Y si lo hubiera, dado el alcance de los instrumentos de observación y detección de cuerpos celestes, llegaría a nuestra vecindad varios miles de años después de haber sido descubierto.)

Por fin, llegamos al 2012 y los mayas. 
 
Resulta que las culturas mesoamericanas precolombinas, entre ellas los mayas, usaban un calendario llamado Calendario de Cuenta Larga, que era muy distinto del nuestro (en realidad usaban varios calendarios: uno de 365 días y otro de 260 días, y para cuando llegaron los españoles al de Cuenta Larga ya lo habían abandonado). Este calendario, posiblemente creado por los olmecas,  no era cíclico como el nuestro, en el que los días se repiten cada 365 y los años se repiten cada 52; los días no se repetían, sino que se los contaba desde la fecha de la creación del mundo (que según su mitología correspondería al 11 de agosto de 3114 a.C. en el calendario Gregoriano). En ese sistema, las fechas se denominaban usando cinco números: un día se llamaba Kin y 20 de ellos formaban un Winal, 18 de los cuales formaban un Tun. Luego, 20 tunes formaban un K'atun y 20 de ellos sumaban un B'ak'tun. Para verlo más claro:
Así, al 5 de diciembre de 2006 le correspondería el número 12.19.13.15.12. En esta fecha, 12 es el número de b'ak'tunes, 19 k'atunes, 13 tunes, 15 winales y 12 k'ines han pasado desde el supuesto origen del mundo. Salvando las diferencias, no es muy diferente de contar 5 días, 11 meses y 2005 años desde el supuesto nacimiento de Cristo.
 
¿Qué se supone que pasará el 21 de diciembre de 2012? Nada. Mal que les pese a alarmistas, no tiene porqué pasar absolutamente nada. Simplemente, en el sistema de la Cuenta Larga se pasa del b'ak'tun 12 al b'ak'tun 13. Nada más. El 26 de marzo de 2407 se pasará del 13 al 14. Es lo mismo que en nuestro sistema gregoriano pasar del segundo milenio al tercero. Sólo son números utilizados para señalar fechas y calcular períodos de tiempo. Los newagers anuncian que será un "cambio de era", pero es erróneo, las eras son otra cosa. Imaginan que se producirá un cambio espiritual en el mundo, un cambio de consciencia en las personas, pero eso no tiene el menor sentido, especialmente si le preguntamos a un chino, a un hindú o a un ateo qué significa para ellos cambiar de año en un calendario que ciertas culturas precolombinas usaban hace cientos de años. Los conspiranoicos, por su parte, asocian este cambio numérico con (¡adivinaron!) el fin del mundo, a manos de algún asteroide, cometa, planeta, terremoto, maremoto, cambio en el eje rotacional de la Tierra, etcétera, etcétera. Otra excusa, pero el mismo verso.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El once del nueve del uno

La Torre Norte del WTC minutos después del impacto
El 11 de septiembre de 2001 empecé el día temprano. Preparé los primeros mates y me puse a estudiar con mis compañeros de casa. A media mañana, llegó otro de ellos en su auto, se bajó corriendo y entró en la casa que alquilábamos gritando "¡Pongan la tele!" En la radio decían que en EEUU un avión se había estrellado contra un edificio. Encendimos el televisor y las imágenes me dejaron mudo. El edificio en cuestión era la Torre Norte del World Trade Center, en Nueva York. Al rato se estrelló el segundo avión y poco después los dos edificios cayeron (la Torre Sur primero y la Norte unos minutos después). Más tarde nos enteramos que otro avión se había estrellado en el Pentágono y un cuarto en alguna otra parte. Para colmo, un amigo mío estaba en EEUU en esos días y, si bien era poco probable que estuviera en Nueva York, yo aún no sabía nada de él. Un tiempo después me contó que en el momento en que empezaron a mostrarse las primeras noticias por TV él estaba viajando en tren. A los pocos minutos de confirmarse que se trataba de atentados, todos los trenes fueron detenidos y todos los aviones debieron aterrizar en el aeropuerto más cercano. Incluso se cerró el espacio aéreo, por lo que muchos aviones con destino en EEUU que aún no habían ingresado, debieron regresar a su origen o dirigirse a Canadá.

Recuerdo que me resultó muy extraño intentar seguir como si nada, estudiar y asistir a clases como si fuera un día normal. Pero no lo era. Los atentados del 11/9 cambiaron la historia del mundo por muchos motivos. Por un lado, una vez más el terrorismo islámico cruzó el charco, pero no para volver a causar muerte y destrucción en la relativamente indefensa Argentina, sino en un país que hasta ese momento era considerado uno de los más seguros del mundo, por lo que de este lado muchos nos empezamos a sentir un poquito más vulnerables. Por el otro, todos sabíamos que iba a comenzar una guerra -o, mejor dicho, otra guerra- en Medio Oriente.Y así fue.

La organización terrorista islámica al-Qaeda se adjudicó públicamente la responsabilidad de estos ataques a través de más de 30 videos en los que su líder y fundador, Osama bin Laden, se regocijaba por los resultados. Según esos videos y dos fetuas difundidas pocos años antes, en 1996 y 1998, algunos de los motivos por los cuales los llevaron a cabo fueron: 
  • Las sanciones económicas impuestas por las Naciones Unidas contra Iraq después de que éste invadiera Kuwait en 1990, y que consistieron en un embargo comercial y financiero que se mantuvo hasta 2003, con consecuencias terribles para los iraquíes. Saddam Hussein había invadido Kuwait principalmente porque no podía pagar la deuda que tenía con ese país, que prácticamente le financió la guerra que mantuvo durante 8 años con Irán. Por supuesto, el petróleo también tuvo mucho que ver. Iraq acusaba a Kuwait de usar sistemas de perforaciones horizontales, pasando por debajo de la frontera entre ambos, para extraer petróleo Iraquí. Esto nunca se comprobó y seguramente era sólo una excusa inventada. Otro argumento que usó Saddam a favor de la ocupación fue que Kuwait era originalmente parte de Irán, separada luego por el Convenio Anglo-Otomano de 1913. Por desgracia para él, a raíz de esa invasión comenzó la Guerra del Golfo, que lo obligó a retirarse de Kuwait.
  • La presencia militar de EEUU en Arabia Saudita aún después de la Guerra del Golfo de 1991. Entre muchos otros motivos, esto incomodaba a los musulmanes porque en ese país se encuentran los dos lugares más sagrados para el Islam (La Meca y Medina) y no les hacía mucha gracia que hubiera soldados "infieles" en esa zona.
  • El apoyo de EEUU a Israel. Los chiítas, EEUU, Israel y los herejes son identificados en las clases de ideología de al-Qaeda como los cuatro principales enemigos del Islam. En su "Carta a América", de 2002, bin Laden dice: "La creación de Israel es un crimen que debe ser borrado. Cada persona cuyas manos se han contaminado contribuyendo a este crimen debe pagar su precio, y pagar por ello en gran medida." En la misma carta, pidió a los estadounidenses "rechazar los actos inmorales de fornicación, la homosexualidad, las drogas, el juego y la usura". Hasta estaba en contra de la música y el agua refrigerada.

Para bin Laden la Sharia era la única forma de arreglar las cosas en el mundo musulmán. Decía que había que oponerse a todos las otros sistemas, como el panarabismo, el socialismo, el comunismo o la democracia. Consideraba a Afganistán, que estaba bajo el régimen talibán, como el único país realmente islámico. Decía que la yihad violenta, de la cual incluso mujeres y niños civiles eran un blanco legítimo, era necesaria para corregir lo que él consideraba injusticias contra los musulmanes perpetradas por los Estados Unidos y otros países no musulmanes. Con esos objetivos, al-Qaeda llevó a cabo decenas de atentados desde los '90. Y el terrorismo islámico no es exclusivo de al-Qaeda.

Ahora, ¿se puede culpar a la religión -en este caso, el Islam, pero pocas religiones están excentas de alguna historia de violencia cometida en su nombre- por estos y tantos otros actos terroristas? Obviamente, sin religiones no habría terrorismo de base religiosa, pero eso por sí solo no las hace culpables y hay que tener en cuenta que la mayoría de las personas llevan su religión sin molestar ni mucho menos volar en pedazos a nadie. No es cualquier creyente el que secuestra un avión y lo estrella contra un edificio. Tanto el Antiguo y el Nuevo Testamento como el Corán (que es muy posterior y toma elementos de ambos más algunos agregados made in Mahoma) están llenos de pasajes que incitan al odio y la violencia, pero relativamente pocas personas los toman literalmente y se atan un chaleco bomba o cargan un auto con explosivos y se inmolan buscando el mayor número de víctimas posible.

Dicho todo esto, yo creo que sí, que las creencias religiosas proveen el caldo de cultivo para la proliferación de este tipo de violencia, como tantas veces ha sucedido en la historia de la humanidad. Las religiones son dogmáticas, dicen tener la verdad absoluta y, por lo tanto, los que no crean en ella están equivocados. Así como algunas religiones o corrientes religiosas son más bien tolerantes, otras profesan la discriminación, la intolerancia y el odio y admiten o incluso fomentan el uso de la violencia.

El fanatismo religioso rara vez es condenado por las mismas religiones, y son pocos los clérigos que advierten a sus fieles sobre los peligros de tomar sus Escrituras de forma demasiado literal. No sea cosa que se interprete como una admisión de que los libros sagrados en realidad no lo son tanto.

Los principales motivos que llevan a las personas a cometer actos terroristas suelen ser políticos y económicos. Siempre hay un oprimido y un opresor, o al menos los terroristas siempre están (o son) convencidos de que es así. Pero es el extremismo religioso el que hace a las personas manipulables y las transforma en hombres-bomba. Una vez que ese fanatismo está metido en sus cabezas, es fácil usarlo para convencerlos de hacer cualquier cosa para destruir al supuesto enemigo, aunque ello implique matar inocentes -en realidad la idea de que hay inocentes deja de existir, o éstos son aceptados como muertes necesarias en alguna especie de guerra santa- o perder la propia vida. Es más, esto último es considerado un honor. Además, estimo que la asistencia al curso básico de terroristas suicidas sería muy baja si no fuera por las setenta y pico vírgenes y una estancia en el Paraíso prometidas a quienes se inmolen por Alá.

Tomar las Escrituras literalmente (vivir de forma religiosa) condiciona en gran medida la forma de vida de las personas. Puede traer muchas complicaciones, incomodar a quienes los rodean o dificultar su interacción con los demás: algunos no creen en la teoría de la Evolución, otros creen que la Tierra tiene sólo 6.000 años, que la homosexualidad es un pecado, que no hay que recibir transfusiones de sangre, que no hay que comer carne de determinados animales porque supuestamente son impuros, y muchos etcéteras. Pero llevar ese literalismo a un extremo tiene consecuencias mucho peores cuando, por ejemplo, provoca muchas muertes por honor y atentados terroristas en buena parte del mundo cada año.

Volviendo al 9/11, las teorías conspiranoicas no tardaron en llegar y las hubo -y las sigue habiendo- de todo tipo. Que fue un auto atentado, que las torres cayeron porque había explosivos en su base, que en el Pentágono no se estrelló un avión sino un misil, y muchas más. Aquí hay un no muy breve pero sí bastante detallado resumen de algunas de ellas con sus correspondientes refutaciones.

Más allá de las teorías, algunos recordarán que el atentado ya había sido imaginado varias veces antes por autores de ciencia ficción o guionistas de series de TV, entre otros. El ejemplo más sorprendente es el primer capítulo de la serie de TV "The Lone Gunmen", un spin off de corta vida de "The X-Files". En ese episodio, los protagonistas deben desbaratar un complot de alguna agencia super secreta del Gobierno de Estados Unidos para estrellar un avión de pasajeros contra las Torres Gemelas. Aunque parezca mentira, los creadores de la serie debieron salir a explicar que no tuvieron nada que ver con los atentados reales.